Mejora tus articulaciones con la práctica de pilates

La artrosis es un trastorno del sistema esquelético, se trata del desgaste de las articulaciones o cartílagos, así que genera dolor y puede lograr la reducción de la movilidad. Es una enfermedad degenerativa que afecta tanto a jóvenes como ancianos, aunque se da con más frecuencia en las personas mayores.

Pues las articulaciones tienen elementos duros, es decir, las superficies articulares de los huesos, en cuanto a los elementos blandos, estos son los ligamentos articulares, los cartílagos articulares, los meniscos, la cápsula articular y la membrana sinovial, su unión permite la amortiguación y facilita los movimientos.

En cuanto a las zonas o articulaciones que más se ven afectadas, destacan las manos, las rodillas, la cadera y la columna. Al mismo tiempo, no hay un tratamiento específico o que pueda garantizar una cura total, no obstante, hay ciertos recursos para prevenir estas patologías o reducir los síntomas cuando la enfermedad ya se ha presentado, incluso puede detener el progreso de la enfermedad, además de aliviar el dolor.

Cómo prevenir y reducir el dolor en las articulaciones

Una de las mejores estrategias son los ejercicios de bajo impacto o incluso impacto nulo, es decir, el método pilates, el cual se recomienda para la artrosis, ya que favorece el movimiento articular pues irriga y da tono a los ligamentos, así como drena la articulación.

Además, este tipo de ejercicios fortalece y hace más flexibles los músculos que amortiguan la carga, de esta manera se disminuye el dolor y frena el desarrollo. El método pilates consiste en movimientos suaves que se deben llevar a cabo de forma controlada para el correcto proceso de rehabilitación, también se acompañan de pautas de respiración.

Cabe destacar, es de suma importancia contar con la ayuda, la guía y la supervisión de los profesionales al respecto, pues la artrosis o desgaste de las articulaciones aumenta el riesgo de lesión durante la realización de la actividad física.

Además, es vital que los ejercicios se adecúen en función de cada paciente, se deben adaptar a las necesidades particulares específicas, con el fin de evitar sobrecargas o cualquier movimiento que agudice los síntomas.

En cuanto a los resultados de este método o tipo de ejercicios, posterior a 2 o 3 semanas del inicio de la respectiva práctica, es posible recuperar la movilidad, aunque es un proceso que se va realizando de forma suave y gradual.

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